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"El coronavirus me quita el sueño"

El aislamiento por el coronavirus ha trastocado gran parte de las rutinas y hábitos que solíamos tener. El hecho de estar en casa no garantiza un adecuado descanso, y debido al aislamiento pueden aparecer dificultades como insomnio, sueño interrumpido, pesadillas o despertarse unas horas antes, pudiendo esto afectar tanto a nuestra salud mental como física.


Cuando dormimos adecuadamente, no somos conscientes del valor que tiene. Olvidamos la gran utilidad que este tiene en el cuerpo, y nos centrándonos en las desventajas que aparecen cuando este es escaso: ansiedad, estrés, menor rendimiento intelectual, pérdida de memoria, e incluso provocar depresión o trastorno de estrés postraumático.


Tener un adecuado descanso no solo ayuda a tener más energía cuando empieza el día. También promociona un incremento en la memoria, fortaleciendo las conexiones neuronales que facilitan la fijación de recuerdos y destrezas, así como minimiza los efectos que el estrés y la ansiedad provocan en el organismo.


El sueño de calidad es clave en nuestra salud; los cambios de horarios y continuidad del sueño pueden afectar drásticamente nuestro descanso. Este, no se refiere únicamente a la cantidad de horas que dormimos diariamente, sino también al establecimiento de unos adecuados patrones de sueño que ayuden al cuerpo a prepararse tanto para reposar como para realizar actividad.


Durante el confinamiento, podemos ver nuestro descanso afectado por distintos factores. La situación actual de incertidumbre y falta de control sobre nuestro futuro a corto y largo plazo puede desembocar en estrés y ansiedad, esto unido, a la falta de sincronizadores externos como la luz, la oscuridad, una alimentación sana o la actividad física que ayuden a regular nuestro reloj interno, pueden provocar un caos en nuestro día a día que pueden desembocar en un sueño de peor calidad y en mayor cansancio durante el día. Se producirá así la paradoja de que en casa estamos más cansados que cuando íbamos a trabajar.


La pregunta ¿Qué puedo hacer para descansar mejor? es un pensamiento que puede estar rondando en la cabeza de muchas personas en una situación como la actual, donde la irritabilidad, el estrés y la ansiedad están a flor de piel debido al aislamiento.


A pesar del desafío que puede suponer para nuestro descanso la situación actual, existen herramientas efectivas que pueden ayudarnos a tener una mejor higiene de sueño.


1. Evita la sobreinformación. Actualmente, tenemos acceso a múltiples canales de información que nos permiten seguir minuto a minuto todo lo que sucede a nuestro alrededor. A pesar de que un principio puede parecer capital, informarse lo máximo posible sobre la situación actual, puede ser contraproducente.

Estar permanentemente conectado no implica necesariamente que estés mejor informado, y esto puede aumentar innecesariamente tu estrés y ansiedad. Está bien informarse, pero para muchas personas puede ser suficiente con acercarse una vez al día a la realidad.

En caso de que la información referida hacia al aislamiento te provoque miedo o angustia, técnicas de respiración diafragmática o la meditación, pueden disminuir la tensión de tu cuerpo, desencadenando un mejor descanso.


2. Disminuye el uso de aparatos electrónicos: La utilización de aparatos electrónicos antes de irnos a la cama puede confundir al cuerpo, debido a que estos irradian una fuerte luz que puede desencadenar que el organismo piense que es de día, dificultando un adecuado descanso. Debemos de preparar al cuerpo para que relaciones la cama con el descanso y no con realizar otras actividades. Medidas como no utilizar aparatos electrónicos durante la noche o cargar el móvil lejos de la cama pueden ayudar a que descansemos adecuadamente.


3. Mantente fijo a unos horarios: Mantener una rutina de sueño ayuda a que tu organismo sepa cuando debe estar preparado para descansar y cuando para realizar actividad. Es importante que esta no sea muy estricta, para que no se convierta en un estresor más. Aunque el reloj biológico tenga su automatismo este se puede mejorar a través de pautas de conducta y aprendizaje. Flexibilizar tu horario de sueño dentro de unos límites mejorara tu descanso y te facilitara el no estar en cansado para las distintas actividades del día.


4. No consumas sustancias que activen al organismo: El consumo de cafeína, alcohol y nicotina en las horas previas al sueño dificulta un adecuado descanso. Estar en contacto con estas sustancias, provoca la fragmentación del sueño, dificultando un adecuado descanso. Huir del consumo de estas, mejorara tanto tu salud como tu adecuado descanso.


Hay tener en cuenta que en muchas ocasiones un mal descanso puede ser el síntoma de un desequilibrio en tu vida. Es necesario trabajar en estas ocasiones tanto la higiene de sueño como la causante de esta: Tensiones familiares, crisis existencial, dificultades laborales...


Tener un adecuado descanso, puede verse interrumpido por múltiples factores; sin embargo, en última instancia el responsable de este eres TÚ. El preocuparte e intentar tener un buen descanso no solo es una forma de cuidarse a uno mismo, es el primer paso para entrar en una espiral ascendente que te permite desenvolverte mejor en tu día a día.


No debes permitir que la situación de aislamiento controle tu ritmo de vida.


En caso de que estés pasando una situación complicada y requieras ayuda profesional, no dudes en acudir a nosotros, estamos disponibles para ayudarte en todo lo que necesites.


Ángel del Tronco Fernández

Psicólogo en CAIF UFV

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