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¿Cómo comunicar a vuestros hijos que un familiar ha fallecido?

El mundo entero está viviendo momentos complicados debido al COVID-19. Actualmente, hay miles de personas que han perdido la vida por esta enfermedad. La situación de temor, tensión, aislamiento e incertidumbre que están viviendo todos, se une al duelo por el que están pasando algunas familias al perder a sus seres queridos.


Es posible que si os encontráis en esta situación os preguntéis, ¿cómo podéis comunicar a vuestros hijos el fallecimiento de alguien cercano, ya sea vecino, amigo o familiar? A veces esta tarea resulta complicada. Es útil que estéis bien informados sobre cómo perciben la muerte los niños en diferentes edades o qué aspectos pueden facilitar y dificultar esta notificación. De esta manera, podréis favorecer su proceso de duelo a pesar de las propias circunstancias de la muerte y el momento de estrés que estáis viviendo.


En algunas ocasiones podéis pensar que es mejor no hablarles sobre la muerte, ya que es un tema doloroso y deseáis protegerles. Sin embargo, es posible que esta situación les cause una mayor preocupación y que no les permita expresar lo que están sintiendo. Este silencio sobre la muerte de una persona hace que los niños imaginen la peor situación. Bowen decía: “Nunca he visto niños dañados por la exposición a la muerte, lo que si he visto son niños dañados por la ansiedad de los supervivientes.”


En lugar de promover el silencio ante este hecho como si de un secreto a voces se tratase, puede ser más útil que les habléis sobre la muerte, les deis más información, que les preparéis para las fases del duelo que atravesaréis juntos y que favorezcáis que expresen sus emociones. Si os permitís sentir y expresar vuestras emociones, para ellos será más fácil. No tengáis miedo a que vuestros hijos os vean ser HUMANOS. Será importante que les expliquéis que hay muchas formas de expresar la tristeza y a veces una de ellas es el mal humor, así normalizaréis sus posibles reacciones. Esta expresión emocional se puede facilitar realizando un ritual de despedida. Teniendo en cuenta que éstos no se están pudiendo realizar de la manera habitual, podéis hacer rituales alternativos en casa. Cualquier ritual es apropiado, solo depende de vuestras características como familia, vuestra creatividad y vuestras creencias. Para conocer las fases del duelo y tener diferentes ejemplos de rituales a realizar, podéis entrar en el siguiente enlace: https://www.caifufv.es/post/duelo-en-la-era-del-covid-19


A continuación, se presentan algunas orientaciones para ayudaros en esta labor. Sin embargo, solo vosotros conocéis verdaderamente a vuestros hijos y lo que les hace bien, por lo que no pasa nada si habéis decidido hacerlo de otra manera. Además, es comprensible que lo que vivís os pueda desbordar hasta el punto de no tener plenas capacidades ni fuerza suficiente para comunicar esto a vuestros hijos. Lo más importante es que estéis juntos y ellos puedan sentir vuestro apoyo en la medida en que podáis. Esto será suficiente para comenzar el proceso de duelo, ese camino que iréis realizando cada uno a vuestro tiempo.


En niños de 0 a 2 años se aconseja mantener las rutinas garantizando su salud, sustituir al fallecido en las rutinas preferentemente por cuidadores familiares para él, usar palabras adecuadas a su edad y frases cortas, no mentirles y que entiendan que no están solos. Se recomienda darles espacio para el llanto o grito controlado, así como ayuda para que se relajen y se sientan comprendidos y queridos.


Los niños que se encuentran entre los 3 y 6 años no saben distinguir bien lo que es real de lo que es una fantasía, piensan que la muerte es temporal y reversible y que el fallecido está durmiendo. Para comunicarles el fallecimiento de un ser querido se recomienda usar ejemplos de la naturaleza y hablarles en voz baja y suave. Se les puede explicar las diferencias entre los sueños, los miedos y la vida real, así como el carácter permanente de la muerte y la tristeza que causa. En estas edades es mejor no usar explicaciones científicas, ni frases como “duerme eternamente”. Será recomendable que puedan participar en los rituales de despedida. Asimismo, si observáis que vuestro hijo no quiere hablar, no pasa nada, él también necesita su tiempo para poder asimilar lo que ha ocurrido.


Los niños que tienen entre 6 y 10 años saben que las personas pueden morir y que la muerte es irreversible, pero no son conscientes de que ellos morirán. Se recomienda explicarles los rituales de despedida que se realicen y dejarles participar en ellos. Puede ser útil para ellos responder a sus curiosidades y en torno a los 9-10 años valorar su opinión. Asimismo, os invitamos a realizar explicaciones simples, no dar más información de la que os pida, averiguar que sabe para corregir lo que sea erróneo y recordar con él alguna situación en la que pudo controlar sus miedos. Ocultar los detalles del fallecimiento o no aclarar sus fantasías podría dificultar su duelo.


Los niños de 10 a 13 años entienden que la muerte es irreversible y afecta a todos, tanto a los demás como a sí mismos. Se les puede enseñar a valorar sus recuerdos sobre la persona fallecida, compartir vuestras experiencias con ellos, solicitar su ayuda en los ritos de despedida, ayudarles a recordar situaciones previas donde pudieron controlar sus miedos y permitir que se distraigan realizando llamadas a sus amigos o haciendo algo que les guste. Será interesante usar un lenguaje adulto, pero sencillo y animarles a hacernos más preguntas. No es recomendable invadir su intimidad, ni agobiarles con preguntas para saber si les pasa algo. Puede ser útil explicarles que no es necesario estar triste todo el tiempo.


En la adolescencia sería positivo que pudieran sentirse parte activa, valorar su opinión, corregir con cariño sus opiniones radicales, hablarles de vuestra experiencia, evitar mensajes de fortaleza o responsabilidad y dejarles participar en los rituales, pero sin obligarles. Será recomendable no retrasar la noticia del fallecimiento, ni anteponer a otras personas. Asimismo, no suele gustarles que se les trate como niños, será más útil mostrar una actitud que les haga entender que os habéis dado cuenta de que han crecido. Necesitan apoyo, pero sin invadir su espacio, ya que puede ser que prefieran hablar con amigos. No suele ser recomendable imponer vuestra compañía, si os necesita irá a vosotros.


Puede ser una situación más estresante de lo normal cuando fallece alguien y esto se vive con niños, ya que cada niño es diferente y su reacción será también distinta. Además, los niños no siempre entienden lo que pasa, ni su transcendencia y pueden mostrarse asustados y ser complicado calmarles. Todo esto, genera una situación estresante que agrava la ya vivida por el propio COVID-19. Sin embargo, podéis usar estos tiempos de cuarentena para pasar el duelo a vuestro ritmo, apoyándoos mutuamente, haciendo videollamadas con las personas más cercanas a vosotros y al fallecido, expresando vuestras emociones, realizando rituales de despedida y rezando con los más pequeños de la casa.


Recordad que la mente de los niños es flexible y no tenéis porque tener miedo de hablar honesta y abiertamente con ellos sobre el fallecimiento de una persona. Será preferible no mentirles ya que ellos captan perfectamente cuando esto sucede. Mentirles podría hacer que se quedasen con ideas confusas y con el pensamiento de que esto es algo de lo que no se debe hablar, lo que puede provocar que se encierren más en sí mismos y no expresen sus emociones. Es conveniente tener presente que, si vuestro hijo tiene la capacidad de hacer una pregunta, también tiene la capacidad de recibir la respuesta pertinente.


Para terminar, es importante rememorar las palabras de Viktor Frankl sobre el sufrimiento y la muerte, tan útiles en estos momentos para vosotros y vuestros hijos y para que podáis reflexionar sobre ello ahora o en un futuro. La muerte y el sufrimiento son aspectos de la vida que no pueden erradicarse, sin esto la vida no sería completa. Sin embargo, aunque las circunstancias externas, como una muerte, puedan influir sobre las personas, siempre se tendrá la libertad de elegir como responder a esas circunstancias, es decir, la actitud que tomar ante ellas. También podréis buscar un sentido a ese sufrimiento por el que estáis pasando cuando estéis preparados para ello, respetando vuestros propios tiempos.


Desde el centro queremos daros el pésame y todo el apoyo a las familias y personas que están pasando por un duelo debido al fallecimiento de alguien cercano.

Cristina Saiz Manceñido

Psicóloga CAIF UFV

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